PANDEMIA HA CAMBIADO PREFERENCIAS Y TENDENCIAS EN CASAS

por. Fco Javier Pérez Jiménez

60% de mujeres son las que deciden sobre la compra de la casa.

La vivienda Intraurbana se apuntala como el principal en cuanto a la demanda para el segundo semestre de 2021, por una vinculación a tasas de interés más accesibles, precios con mayor nivel de accesibilidad y oferta.

Y aunque ese segmento tiene hoy problemas para encontrar terrenos o espacios para seguir edificando, la demanda se da principalmente para la conformación de hogares y movilidad residencial por parte de las familias.

A pesar de un entorno complicado derivado de la crisis por Covid-19, se ha habido recuperación en el sector inmobiliario, se ve una mayor correlación entre vivienda y mercado laboral, y, a pesar de ver un entorno de menor liquidez, se observa que la demanda de algunos nichos específicos, tienen el liderazgo sobre cómo evolucionará la demanda y niveles de inversión durante el segundo semestre. Para ese periodo, la vivienda jugará un papel muy importante.

Desde el punto de vista residencial destacan algunas tendencias, como la demanda en pandemia basada en un nuevo perfil de uso intensivo de casas o departamentos, lo que permite la habilitación de nuevos espacios para home office, remodelación o para uso intensivo por parte de las familias.

En este marco las mujeres juegan cada vez un rol más importante, al tiempo que el perfil de millennials y centennials está más diferenciado, o por rango de edad y nivel de ingreso, la búsqueda es más descentralizada y segmentada, de tal manera que cada perfil busca su espacio real residencial.

Sobre la participación de las mujeres, el rol tradicional ha cambiado, y es más activo por parte de ellas, sobre todo para elegir vivienda. Es decir, que la proporción de decisión está en 60% por parte de ellas y 40% por los hombres.

En cuanto a los millennials que se da un repunte por la preferencia de vivienda propia. “Por su vinculación laboral, por vivir en un periodo de contención, de crisis y por tener la opción de arrendamiento como su primera opción, han pasado un largo periodo largo alquilando y se ve un repunte para comprar casas. Han adquirido experiencia en su estilo residencial y han identificado áreas de oportunidad, como cuáles son los principales problemas de arrendar”.

Hay millennials que han acumulado antigüedad laboral y creado un fondo de ahorro, lo que les permite acceder gracias a su capacidad hipotecaria al mercado de vivienda en propiedad.

Son capaces de verla como activo de inversión, además como espacio residencial, donde optaban por alquilar en función de satisfacer una necesidad y no visualizaban en el mediano plazo a su espacio domiciliar como una opción de inversión que les permita generar una mayor riqueza en el mediano plazo.

Ahora en realidad se ve un mercado más segmentado; es decir, los que están en un mercado laboral y regresarán a sus oficinas, tendrán una estructura y rutina más clara. No obstante, viéndolo de nuevos participantes, las dinámicas son diferentes con perfiles mixtos, considerando los espacios en casa.

La habilitación de los espacios durante la pandemia, responden a un nuevo paradigma residencial donde cada familia depende de una estructura diferente.

Las tendencias han cambiado y se están consolidando como la habitación de nuevos espacios y opción de arrendamiento. Hoy la gente sabe buscar mejor que antes, en lugares mejor ubicados y más vinculados a sus preferencias residenciales.

Por otro lado, se espera un crecimiento de precios entre 9 y 10%. Se observa una mayor segmentación en función de la liquidez de cada uno. Es decir, mientras el residencial plus tiene mayor capacidad hipotecaria y por lo tanto mayor liquidez, la vivienda económica tiene más vinculación a proyectos y apoyos sociales y subsidios.

Vemos un rango de crecimiento entre el 4 y 9%, en función del segmento en que esté ubicada la vivienda y la ciudad donde se esté edificando.

Es un buen momento para adquirir una casa en función del nivel de las tasas hipotecarias, puesto que el entorno financiero y económico, hoy posicionan a la vivienda como activo refugio; es decir, ante variaciones del tipo de cambio, mayor inflación o volatilidad en la tasa de interés, funge como activo ante una mayor volatilidad global.

Y sigue siendo un activo que permite incrementar la riqueza en el mediano plazo, lo que facilita un periodo de retiro más holgado y así evita restricciones de liquidez cuando llegue la fase de jubilación.

 

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